Surgidos en el Madrid de 1981, Ana Torroja y los hermanos Nacho y José María Cano formaron un trío que rompió todas las barreras del mercado hispanohablante. Mecano no solo vendió millones de discos, sino que elevó el pop en español a un nivel de sofisticación técnica y lírica inédito hasta entonces. Su música evolucionó desde el techno-pop minimalista de sus inicios hasta producciones orquestales de gran envergadura, lo que convierte su repertorio en un material idóneo para ser interpretado por una formación de vientos y percusión.
La riqueza de un arreglo para banda de Mecano reside en el contraste entre los dos estilos compositivos que convivían en el grupo: La vertiente rítmica y tecnológica (Nacho Cano) y la vertiente narrativa y clásica (José María Cano). Interpretar a Mecano con una banda sinfónica permite redescubrir la complejidad de sus armonías. Lo que en la radio suena como una canción sencilla, en el atril se revela como una partitura llena de contrapuntos y modulaciones audaces.