Fórmula V no fue solo un grupo musical; fue el fenómeno que puso ritmo a la transición entre la España de los guateques y la explosión turística de los años 70. Formada en Madrid en 1967 (inicialmente bajo el nombre de Los Cambios), la banda se convirtió en el máximo exponente del bubblegum pop (música chicle) en castellano: canciones frescas, estribillos imbatibles y una alegría contagiosa que rompía con la seriedad de los cantautores de la época.
Bajo la batuta de la influyente productora Maryní Callejo (quien ya había moldeado a Los Brincos) y la genialidad compositiva de José Luis Armenteros y Pablo Herrero, el grupo encontró su identidad. El debut: Aunque empezaron con versiones, su primer gran impacto llegó en 1968 con "Tengo tu amor", que los catapultó al número uno. La consolidación: En 1969 lanzaron "Cuéntame", una canción que trascendió lo musical para convertirse en un himno generacional (y décadas más tarde, en el título de la serie más longeva de la televisión española).
Si algo definió a Fórmula V fue su capacidad para adueñarse de las radios cada época estival. Su sonido evolucionó hacia arreglos más complejos sin perder la sencillez melódica. Hitos estivales: Títulos como "Vacaciones de verano" (1972) y, sobre todo, la omnipresente "Eva María" (1973), definieron la estética del verano español: playa, sol y optimismo. El estilo visual: El quinteto, liderado por la inconfundible voz de Paco Pastor, se distinguía por su elegancia escénica, a menudo presentándose con esmóquines blancos y camisas de raso, contrastando con la estética hippy que empezaba a imperar.
A pesar de estar en la cima del éxito, el grupo decidió disolverse en 1975, cansado del ritmo frenético de las giras. Dejaron tras de sí una colección de éxitos que, lejos de envejecer, se han mantenido vivos en la memoria colectiva: Cenicienta y La fiesta de Blas (donde "todo el mundo salía con unas copas de más") son ejemplos de su capacidad para narrar escenas cotidianas con humor y ritmo. Influencia: Su huella es rastreable en bandas de pop posteriores que priorizan la melodía y la diversión por encima de la experimentación densa.